El Pájaro Azul

NUESTRO SÍMBOLO

La felicidad no está lejos.

Está en casa, en lo pequeño, en el olor a huerta de un buen aceite.

Una historia de 1908

 

En 1908, el escritor belga Maurice Maeterlinck —más tarde Premio Nobel de Literatura— escribió El pájaro azul. En la historia, dos niños salen a recorrer el mundo en busca del pájaro azul de la felicidad. Cruzan tierras lejanas y reinos extraordinarios persiguiéndolo… para descubrir, al regresar, que el pájaro azul estaba en su propia casa. La felicidad que buscaban tan lejos había estado siempre ahí, en lo sencillo y lo cotidiano, esperándolos.

Por eso nuestro pájaro es azul. Y por eso vive en nuestra botella.

Como nos pasó a nosotros

 

Esa historia es, sin pretenderlo, la nuestra. Nosotros tampoco tuvimos que irnos lejos para encontrar lo que merecía la pena: estaba aquí, en la tierra de Baeza (Jaén), entre los mismos olivos que nuestra familia planta desde 1894.

Somos la cuarta generación. Crecimos entre estos árboles y aprendimos pronto que el mundo va cada vez más rápido, pero que la felicidad sigue estando donde estuvo siempre: en las cosas pequeñas. Un pan con tomate y un buen chorro de aceite. Una sobremesa que se alarga. El olor a huerta al abrir la botella. La gente que te da la vida.

Nos quedamos con el azul

 

Durante un tiempo hicimos más de un aceite. Con el tiempo entendimos algo que ya sabía el cuento: que lo bueno no es tener mucho, sino cuidar lo esencial. Así que elegimos quedarnos con uno solo. El que mejor cuenta quiénes somos. El del pájaro azul.

Nuestro Verde Intenso es una Picual de una sola variedad, recogida todavía verde, temprano, y extraída en frío. Es el aceite que huele a tomate, a mata recién cortada, a huerta en verano. No lo añadimos: lo lleva dentro, porque ese aroma no se fabrica, se cuida. Hacemos poco, y lo hacemos bien. En edición limitada, porque lo bueno se acaba, como se acaban los veranos y las cosas que de verdad merecen la pena.

No buscamos medallas. Buscamos que abras la botella, que te huela a huerta, que te acuerdes de casa y que te den ganas de contarlo.

Un pájaro azul para llevar a casa

 

Nuestro pájaro azul no es un adorno en la etiqueta. Es una declaración. Cada botella es un pequeño pájaro azul que puedes llevarte a casa: un recordatorio de que la felicidad no se busca lejos ni cara, que está en lo de siempre, en el presente, en la mesa compartida.

Ábrela, cierra los ojos y huele. Ahí está. Nunca estuvo en otro sitio.

 

Dos formas de volver a casa: llévate una botella, o aprende a catarla con nosotros.

Los Quinientos. Huele a casa.

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